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Bailes de Taifas: tradición canaria

Es uno de nuestros objetivos en FuerteCharter enseñarle a los turistas que nos visitan la cultura y tradiciones de la isla de Fuerteventura, porque a parte de las maravillosas excursiones en barco desde Corralejo que les ofrecemos, esta isla tiene muchísimas cosas que descubrir.

Y en esta ocasión vamos a hablar de los bailes de Taifas que se realizaban en la antigüedad en todas las islas del archipiélago y que, en la actualidad, ha quedado como costumbre arraigada de la cultura canaria, celebrándose por ejemplo en Fuerteventura el Gran Baile de Taifas la noche del 29 de mayo, víspera del Día de Canarias, fecha que conmemora la constitución del primer parlamento autonómico canario, en 1983.

Según la “Academia Canaria de la Lengua”:

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Academia Canaria de la Lengua

El Baile de Taifas no era por tanto un baile en sí, sino más bien una reunión o encuentro musical, que solía celebrarse en ocasiones especiales, para celebrar nacimientos (entonces se llamaban bailes de paridas), en las descamisadas de piñas (para hacer el gofio), y también en fechas señaladas como Carnaval. Eran, ante todo, un acto de integración social, más en una isla como Fuerteventura, donde las distancias tan largas muchas veces hacía que la relación entre las personas de diferentes localidades fuera complicada.

Los bailes de Taifas no se realizaban en espacios muy grandes, sino que solían hacerse en casas particulares, donde apenas cabían 5 o 6 parejas bailando en el salón, donde previamente se habían apartado los muebles. Generalmente las mujeres aguardaban sentadas en sillas en el salón, mientras los hombres se reunían en el exterior de la casa, donde el anfitrión ofrecía “pizcos” (lo que hoy llamaríamos chupitos) a los asistentes. Solían ser reuniones en las que los asistentes buscaban pareja, y los hombres tenían que camelarse a la familia de la mujer que querían conquistar. La forma de pedida era agasajando a la mujer deseada y a su madre con una bolsita de comino u otra especia, o una velita, que el mismo anfitrión de la casa ofertaba en lo que llamaban la cantina. Y al ser bailes de cortejo no era inusual que terminasen con algún tipo de altercado, bien fuera por el consumo de alcohol o por la disputa por alguna mujer.

A veces, como en la definición anterior se indica, se cobraba una taifa o entrada a los participantes, y cuando no era así estos llevaban algún obsequio para la familia anfitriona, por lo que los bailes de taifas eran buenos para la economía familiar.

En otras islas, como La Palma o Lanzarote, a estas reuniones para bailar se les conocía como Bailes de candil, porque se alumbraban con candiles, y en Tenerife y en El Hierro los llamaban Bailes de cuerda, porque se utilizaban instrumentos de cuerda para acompañar los bailes.

Los instrumentos utilizados en estos bailes eran la guitarra, timple y bandurria, y en alguna ocasión aislada el violín. Y las piezas musicales que se bailaban eran isas, folías, seguidillas y malagueñas. Poco a poco fue abriéndose el abanico de opciones, y en el siglo XIX se introdujeron las polcas y mazurcas, y a principios del siglo XX los pasodobles, fox-trot, valses y hasta rumbas, por lo que los instrumentos participantes también fueron cambiando.

A día de hoy, en Fuerteventura nos preparamos ya para la decimocuarta edición del Gran Baile de Taifas del 29 de mayo. Desde el día 22 de abril y hasta el 16 de mayo están abiertas las solicitudes de mesa para el gran evento, que se celebrará un año más en la Avenida Marítima de Puerto del Rosario.

Para la asistencia a este acto es necesario ir ataviado con vestimenta tradicional canaria, como forma de homenaje a la etnografía y la historia de las islas.